lunes, 30 de noviembre de 2009

Informalidad

Mi esposo no es precisamente un hombre que sepa manejar herramientas. Nuestra primera tele fue uno de los muchos hechos que comprueban esta afirmación. Se cayó del techo porque el rack que puso no logró sostener su peso. Era obvio, él le había cambiado los tornillos por unos más pequeños y cortos...

Así que ahora con una pantalla de plasma decidimos contratar un servicio de instalación profesional y de ultra super calidad. Sí cómo no...

Quedaron de instalarla ayer a las 4 de la tarde. Sin embargo, la luz se fue por ahí de las 2 pm y decidimos llamarles para que no vinieran pues sin luz iba a ser imposible la instalación.

Sin embargo, a las 2.30 pm la luz regresó y volvimos a llamarles para avisar que ya había luz. Dijeron que vendrían a las 5 pm porque como ya habíamos cancelado una vez, pues no podían reagendar. La actitud ya no era la mejor... ¡No cancelamos! Les avisamos para que no vinieran en balde pero bueno.

A las 5 llamanos porque no habían llegado y dijeron que a eso de las 6 pm llegarían. Pero luego después de las 6 pm y de varias llamadas dijeron que como a eso de las 7 pm o mejor mañana.

De verdad que no lo entiendo. Es un servicio por el que el cliente paga, no una limosna ni un favor. ¿Qué pasa con el servicio al cliente?

Esa es una... habría que contarles de una vez que estuvimos esperando todo un domingo a los de Sky y NUNCA llegaron. Estabamos recién cambiados, no había muebles, no teníamos comida y la casa es fría así que moríamos de frío.

Las personas que brindan este tipo de servicios deben estar concientes de que la atención es fundamental. Es un asunto de supervivencia del negocio en sí, no un favor a los que llamamos y pagamos por un servicio.

Este es el gran problema de las pequeñas y medianas empresas con las que me he topado últimamente. El mal trato al cliente.

Y pareciera un tema trillado pero desafortunadamente sigue siendo el común denominador en muchos negocios pequeños en los que pareciera que atender es un "mal necesario" y no un factor a favor para que la clientela siempre esté ahí.

Y va desde unos tacos servidos con mala actitud hasta una inconsistencia en el servicio y poca formalidad para respetar horarios.

La corta memoria

Hoy se cumplen tres años de que Andrés Manuel López Obrador se declarara presidente legítimo
de México. Un caso curioso que ha sido definido por el Wall Street Journal como un gobierno
alterno, pues tiene secretarios que desempeñan funciones idénticas a las del gobierno de hecho.

El otro día escuchaba una encuesta realizada en una estación de radio que preguntaba abiertamente:
¿Usted cree que con AMLO estaríamos mejor? La respuesta era Sì o No. Las respuestas estaban muy
divididas y todos los argumentos eran razonados. Vaya, la gente decía sí porque hoy estamos en me-
dio de una crisis insostenible, la inseguridad cada día está peor, el desempleo es notorio y se pondrá
peor, etcétera.
Los que decían que no argumentaban que AMLO era un chavista, que sus causas eran meramente po-
pulares, que el colmo había sido su apoyo al SME en busca de reflectores, etcétera.

Yo me preguntaba cómo estaría con AMLO en la presidencia y simplemente recordé aquél chiste que
circuló mientras estuvo como candidato:

Un niño fresa le dice a otro. ¿Sabes? Sería maravilloso que AMLO ganara la presidencia.
El otro le contesta: ¡No manches, weeeyyy! ¿Estás loco o qué te pasa?
-No, weeeey. Sería lo máximo porque en ese momento mi papá nos saca del país y nos lleva a
Miami.

¿Realmente sería para tanto? ¿Es tan radical como aparenta?


No lo sabemos porque en realidad no lo hemos visto en el poder "real", el que corrompe, el que
envilece, el que vuelve ciegos a quienes lo tienen en las manos.

Lo que me queda claro es que este país no tiene memoria y eso es muy triste pero mucho más
preocupante. Las promesas de campaña de unos y otros centradas en darle al pobre menos pobreza,
de ofrecer mayor seguridad, de luchar contra la corrupción y demás son frases añejas que no sé por
qué nos tomamos la molestia de volverlas a escuchar. ¿Para qué si de todas formas no las haremos
cumplir?

Hace tiempo escuché que el pueblo tiene el gobierno que se merece y me estremecí... hoy ante tanta
ignorancia, ante tanta indiferencia creo que es verdad. Hoy mientras gane la selección o mi equipo de
futbol y tenga más o menos para comer, ¿qué necesidad tengo de levantar la mano y exigir?

Todo lo olvidamos.

Así como ya olvidamos que hace 25 años sucedieron las explosiones en San Juanico. ¿Y qué pasó?
Nada. A los que murieron achicharrados, pues los enterraron y ya está. El país siguió con su vida
indiferente y egoísta. Y la inmensa lista seguiría con los afectados por una u otra causa para rematar
en los más recientes, por ejemplo, los cientos de vecinos afectados por las inundaciones
en el Estado de México, los de Chiapas y Veracruz... la gente que se muere de dengue en los hospitales
y en casas porque los nosocomios no se están dando a vasto...Ya verán, que esos también se nos
olvidarán más temprano que tarde y seguiremos con nuestra indiferencia, como si nada.


Porque como me dijo un taxiste el otro día: "Sabe qué señorita, eso de la gripe porcina fue puro asunto
político del gobierno. Ni es cierto".

Qué difícil es ser mujer

Desde hace mucho tiempo siempre he dicho que ser mujer es de las cosas más difíciles que
nos pueden tocar.

A mí no solamente me tocó ser mujer, sino madre y profesionista. Soy la hija más pequeña
de una familia de seis mujeres, en donde imperaba el matriarcado.

Desde muy pequeña mi madre me decía que ser mujer es muy difícil y lo he ido comprobando
a lo largo de mis 38 años.

En este blog mi intención es mostrarles la vida cotidiana de una profesionista y madre de una
adolescente que día a día se levanta para seguir una rutina que, a veces, no tiene nada de
rutinaria.

Problemas sociales, económicos, espirituales, sexuales y demás expondré aquí desde mi
punto de vista como mujer. Les compartiré las opiniones y vivencias de mi gente, mis amigos
pero también de la gente con la que platico y a la que entrevisto. Personas de toda índole pues
soy periodista y escribo de varios temas para varias publicaciones. Desde asuntos de finanzas
personales, economía, negocios, temas de la construcción y hasta asuntos relacionados con el
acontecer de una mujer.

Mis amigos dicen que soy una buena escucha y que, en ocasiones, hablo mucho menos para
escuchar mucho más. Este será mi espacio en el que compartiré todo aquellos que pueda
hacernos reflexionar y nos deje algo. Claro, disculpen si también este se convierte en mi
espacio para la terapia.
Claro, omitiré apellidos de las personas que no quieran verse involucradas. Incluso, cambiaré
el mío por el de alguna "amiga" o "conocida" para no verme en situaciones incómodas.

Gracias de antemano a este blog y espero esta se convierta en un espacio de ambos. Tuyo y mío.


Verónica

martes, 17 de noviembre de 2009

Hace tanto

Hace tanto que no escribo aquí
Hace tanto que tengo tantas ganas de contarlo todo
Hace tanto que han paado tantas cosas

Ahora tengo que recordar y recordar y recordar

lunes, 17 de agosto de 2009

Los extraordinarios

Lo más extraordinario es que yo no sé lo que es un exámen extraordinario.
Mi mamá era una generala, de esas que Hitler hubiera tenido gustoso al frente de la SS.

Claro, si había un 7 en mi boleta o en algún exámen o en algún ejercicio de mi cuaderno ameritaba un castigo de los que hoy me apeno en confesar.
Pensar en un 6 era... ¿le digo que me saqué 6 o me suicido? Me salía menos doloroso el suicidio. Y no es cuento.

Pero bueno, dicen por ahí que no todo lo bueno se hereda (modestia aparte. Este primer año de secundaria de mi hija Agnese fue, en pocas palabras, UNA VERDADERA PORQUERÍA. Un insulto, vaya. Completa y absolutamente similar al que vivimos desde el punto de vista económico en el que no crecemos, nomás nos estancamos, perdemos y aprendemos a administrar nuestros tres frijoles.

Para pronto: reprobó introducción a las ciencias, matemáticas y francés. Las demás las aprobó porque sumaron décimas de aquí y de allá para alcanzar(con muchos trabajos) una calificación entre 6 y 6.9.

Hoy la llevé al colegio a presentar un par de extraordinarios.
Cuando regresó me djo: ¿Ya estás contenta?
Y, la verdad es que no. ¡¡La incertidumbre me come!! Debo esperar a mañana para conocer la calificación de uno y al miércoles para saber del otro.
¡¿¿HASTA MAÑANA?? Pues que sí, que así es... y mientras tanto??
Ya la reinscribí, ya compré la lista de útiles para segundo de secundaria (no he forrado nada... qué tal sino pasa?

Y ¿¿sino pasa??? No tengo lugar en ninguna otra escuela y del miércoles al próximo lunes (cuando inician clases) faltan sólo dos días. Así que prácticamente no hay nada que se pueda hacer.

¡Ay madre! Este año voy a heredar tus prácticas hitlerianas. Hoy a lo lejos entiendo muchísimas cosas y te comprendo cada vez más.

Mujer de vaivenes

Desde hace varios meses no tengo trabajo fijo.
El otro día me preguntaba qué tantas ganas tenía de reincorporarme a un corporativo del que fui parte durante muchos años. Y, a ciencia cierta, no lo sé.
Como que a veces sí, como que a veces no.
Disfruto inmensamente estar con mi hija por las tardes rumbo a algún café.
Disfruto inmensamente de estar con algunas amigas y amigos de mi hija e ir a nadar juntos.
Disfruto inmensamente ver pasar la tarde y platicar horas y horas con Flor, mamá de la mejor amiga de mi hija, en quien he encontrado una valiosa amistad, de esas que dicen son rete difíciles de encontrar.

La verdad es que no lo sé.
De verdad que no lo sé.

A veces me siento a hacer algún reportaje y me emociono, me gusta entrevistar a la gente, me gusta mucho escribir.
Sin embargo, eso lo termino prácticamente pronto, lo envío y espero a que lo paguen.
Haciendo cálculos no tendría por qué trabajar en un horario corrido si las cuestiones de la colaboración en distintas publicaciones fuera más constante.

Ya me pasó que no me pagaron durante un mes y, bueno, tenía un guardado así que no lo sufrí. Sin embargo no sé si tengo los nervios para aguantar esta vida de vaivenes...

Hasta este momento he tenido el dinero necesario para pagar las cuentas y hasta disfrutar de las vacaciones de verano que, para mí, empezaron desde marzo y que se acentuaron en Semana Santa para luego tener una estocada mortal durante la influenza.

Mi hija me dijo el otro día. ¡Mamá no te vayas a trabajar! ¡La pasamos tan bien juntas!

CIELOS!! Se me contrajo el estómago mientras les platicaba a ella y a su nana que iba a comer rápido (como en una hora) porque tenía que cambiarme para ir a una entrevista laboral HASTA SANTA FE.

Y ahora mientras escribo esto, me entero de algunos recortes que amenazan con suceder en algunas empresas editoriales... Insisto, no sé qué hacer.

martes, 23 de junio de 2009

El arte de gastar como reina y vivir como plebeya

Desde que la conocí admiré la manera en que lleva sus finanzas personales. Y lo hacía porque yo y mi grupo de amigas pues nomás vemos ofertas y vamos corriendo a comprar.

Regina es muy cuidadosa. Siempre lleva su agua y comida. Cuando trabajábamos juntas en Expansión llevaba comida y comía mejor que las demás y gastaba un porcentaje bajísimo.
Lo mismo con el agua. Mientras otra amiga compraba diario una botella, Regina siempre llevaba la suya de casa que, seguramente, compraba en el Sams o en otro club de precios, y gastaba menos.
El cafe es otro ejemplo. Regina hace cuentas de cuánto le cuesta gastar en el capuccino matutino que comprábamos en Punta del Cielo todos los días.

Ejemplos como este hacen que ella lleve unas finanzas sanas, que tenga un plan de retiro, que sepa cuál es su presupuesto exacto porque tiene contemplado hasta los regalos de los cumpleaños del mes.

Hoy tiene un blog que no me puedo perder por nada del mundo.

http://cnnexpansion.mediotiempo.com/vivir-como-re

PD Cuando crezca, quiero ser como Regina ... lástima que yo le lleve justo 10 años :(